miércoles, 12 de agosto de 2015

¡Original Character´s *^*! ~


 Bueno, aqui voy a colgar las fichas de mis personajes (¡que por suerte están enresinados al fin! *^*)
Todos son OC's creados por mí (excepto Zaphine), y estas son sus fichas oficiales, aunque dedicaré una entrada específica sobre curiosidades y datos poco conocidos sobre ellos, lo que vendría a ser todo el trasfondo  ♪





Nombre: Hikari.
Apellidos: Faussette.
Molde: Kid Delf Cherry - Luts.
Raza: Es una Deidad. Representa la Luz.
Edad: Aparenta 14 o 15 años // Existe desde el inicio de los tiempos.
Orientación sexual: Pansexual.
Pareja: Skye.
De: París, Francia.
Es: Una sílfide que encontró un cuerpo en el que asentarse.
Color del pelo: Rubio claro.
Color de ojos: Verde intenso.
Idiomas que habla: Francés y español.
Cosciente intelectual: Un poco más bajo de lo normal, ya que no es humana y no conoce dichas costumbres.
Forma de ser: Inocente e ingenua, muy cariñosa y dulce con las personas que conoce,  pero tímida con los desconocidos. Siempre se la suele ver algo tristona, su carácter base es de naturaleza melancólico, pero eso no significa que no sepa sonreír. Siente mucha curiosidad por todo lo desconocido para ella, incluyendo a las personas, siempre está abierta para aprender ha desempeñar cualquier tarea. No sabe enfadarse con nadie, excepto con Nadeshiko. Por lo general es una chica calmada y muy correcta, refinada y responsable por naturaleza. Muestra cierta lentitud para comprender algunas cosas, pero se esfuerza sin descanso por corregir este pequeño error.
Cosas que le gustan: Su ángel de la guarda (Historia vinculada con una amiga), el Palacio de Versalles, las flores blancas, todas las luces brillantes como ella (incluyendo estrellas, faros, luciérnagas, lamparas...), el color blanco, París, vestidos, la repostería y la lectura (aunque al principio le costara aprender a leer), pasear durante el día, los pasteles de mora y la comida Italiana.
Cosas que odia: Las armas de Skye, así como su trabajo, el frío invernal, la sangre y las heridas, la lluvia, los espacios abiertos; ella tiene agorafobia,  la forma de ser de Nadeshiko, la gente que no aparenta ser lo que es en el fondo, el olor a vinagre, los perros grandes, los 7 pecados capitales, la guerras, el hambre... todas las desgracias humanas. 
Forma de vestir: Vestidos blancos, aunque a veces va de rosa o azul claro.
Forma de peinar: Pelo suelo, pero en algunas ocasiones se hace trencitas a ambos lados del rostro.
Herman@s: No tiene.
Padres: Su padre gobernó Francia hace siglos (ella no pertenece a la época actual) y a su madre le cortaron la cabeza al poco de nacer ella, por lo que apenas la recuerda.
Amigos: Muchos.
Curiosidades: Hikari tiene dos corazones. El suyo propio y el que le regaló su ángel de la guarda como muestra de su amistad.
Actualmente: Aprende las costumbres humanas.

En el pasado


 Hikari es una creación realizada en el enigmático y octavo día tras acabar la Tierra. Dicen que los dioses quisieron dar forma a la luz que hacía las cosechas crecer, así que "moldearon" a Hikari, la cual se ocupó de proteger a los humanos.
Pero un día, tras ser consciente de que ellos disfrutaban de una vida plena y llena de sensaciones, Hikari pidió bajar a la Tierra convertida en una semejante a ellos. No le hacía falta hablar ni expresar, era algo que se sobreentendía y sentía.




Así pues, este cúmulo de energía, nació en Francia, concretamente en París. Tuvo la suerte de nacer bajo el seno de los gobernadores y reyes por aquellos entonces.
Cuando era muy pequeña, los aldeanos se revelaron y estalló la famosa Revolución Francesa, con lo que Hikari no podía salir del palacio de Versalles, y su madre murió decapitada a pesar de intentar esconderse.


La niña cada día se mostraba mas feliz por aprender cosas nuevas -pues hasta respirar era algo que hasta ahora, desconocía-, ignorando la dura realidad social.

Lamentablemente, el único día que pisó el exterior, fue para asistir a un evento con su padre, donde acabó por enamorarse de un chico pelirrojo que la observaba con los ojos muy abiertos. Nada más pudo acercarse a él, ambos conectaron de una forma muy especial, lo que les llevó a verse más y más veces, aunque fuera a escondidas y ella estuviera recluida en la zona de palacio.
 Pero una noche, escapó tras rogarle a su padre día tras día que la dejara salir para ver al chico que había conocido. Aquella noche, azotada por un terrible vendaval, descubrió un pasadizo secreto envuelto en penumbra , el cual daba su entrada en una de las dos chimeneas que se cernían sobre la sala de baile central del palacio.
Apenas consiguió atravesar los tenebrosos correderos de piedra, tuvo la inmediata sensación de que su esfuerzo había sido en vano, y un terrible peligro la acechaba. Sólo veía reflejado en sus ojos el sufrimiento y tristeza, la gente moría ante sus ojos y miles de soldados corrían de un lado para otro tratando de sortear misiles, bombas y gases tóxicos. 


Ante semejante imagen, volvió corriendo entre disparos, bombas y llantos hacia su acogedor palacio, hasta llegar a la firme fortaleza por donde había venido.
Aterrada por la gran impresión que había presenciado minutos ante de su huida, se encontró con un gran espectáculo: miles de esferas luminosas llenaban la fría estancia, ofreciendo a la joven francesa un sentimiento de calma y protección que la tranquilizó inmediatamente.
Sin temor alguno, caminó hacia ellas con la ciega esperanza de desaparecer de aquel lugar para siempre, pero manteniendo la esperanza de volver a encontrarse con la persona a la que había ofrecido su cariño...y su corazón.
El tiempo siguió su curso y tras meditar y observar cómo la situación parecía haber cambiado notablemente, quiso dejar a un lado el miedo y volver a encarnarse en una persona para dar una segunda oportunidad a los seres humanos.
De nuevo, ella apareció tres siglos después frente a un lago, en mitad de la penumbra, con la mala fortuna de ser sorprendida por un espectro y caer al lago por accidente. Pero tuvo suerte de que aquel espíritu se apiadara de ella y la llevara de nuevo a la superficie. Quedó perpleja al ver que era él, el chico que la visitaba por las noches, su primer amor... Skye estaba ante ella... pero lo único que quedaba de él, era su espíritu y su mala memoria, pues no se acordaba de ella...
En el fondo, Hikari nunca perdió su condición de entidad celestial, ya que poco a poco fue dando facultades al fantasma con la finalidad de hacerlo sentir de nuevo e ir ayudándolo a reinsertarse en el mundo de los vivos con esfuerzo y dedicación. Más tarde, justo en el lago donde ella apareció, encontró a Castiel; su médico personal, totalmente desorientado y aterrorizado. Al confesar que había pactado con dos genios, y sin querer, aparecido en el siglo actual, se enfadó a más no poder. Pero su temperamento se vio bloqueado apenas le dijo que estaba emparentado con Skye, el cual seguía sin recordar a Hikari.. Fue la única vez que dejó pasar una falta tan grave. 






Nombre: Skye
Apellidos: Styles.
Molde: Kid Delf Bory - Luts.
Raza: Fantasma.
Edad: Aparenta 15 años / III siglos espectrales.
Orientación sexual: Bisexual.
Pareja: Hikari.
De: Washington.
Es: Traficante. Trabaja para la mafia.
Color del pelo: Gris.
Color de ojos: Violetas.
Idiomas que habla: Ingles, italiano, coreano y español.
Consciente intelectual: Ligeramente más alto que la media.
Forma de ser: Es muy desconfiado, cerrado y ególatra, no tiene consideración ni respeto con la mayoría de las personas, va a su antojo,  se suele estresar con mucha facilidad, es realmente impulsivo y nunca se detiene a pensar las cosas dos veces, sea en la situación que sea. No muestra  sensibilidad ni empatía que valga la pena, sólo se preocupa por su propio bienestar, no es una persona que se deje conocer fácilmente. En el fondo es muy diferente, pero nadie ha llegado a conocerlo tal y como es. Por otro lado, tiene mucho criterio, coherencia y es muy firme en situaciones difíciles.  Si se le da una oportunidad y se tiene mucha paciencia con él, se puede apreciar que es un chico muy tranquilo, algo tímido y muy callado, pero no le suele gustar el contacto físico de ningún tipo. 

Cosas que le gustan: las armas, las alturas, Nadeshiko, la lluvia, la oscuridad, asustar a la gente, robar objetos de alto valor, disparar a los pájaros (o a las personas que hacen infelices a los demás), el color negro, los caserones antiguos y abandonados, cementerios, estar solo, ayudar a Hikari con cualquier cosa que necesite, pasar el rato con Castiel (si no le calienta mucho la oreja),  los baños termales, el té y las infusiones...

Cosas que odia: La ciudad de París, los colores cantosos las grandes concentraciones de gente, las cosas húmedas, la gente pesada, el frío, la sangre (la suya propia, la de los demás no le importa un pimiento), la gente que habla muy fuerte, comer en restaurantes con mucho barullo, la intranquilidad, todo lo relacionado con hospitales, tratamientos, agujas, estar malo... que Zaphine lo regañe una y otra vez cuando no hace algo bien.
Forma de vestir: Prendas oscuras, es muy recatado.
Forma de peinar: Pelo suelto, de vez en cuando se hace alguna coleta.
Herman@s: No tiene.
Padres: Su padre huyó al saber la noticia del embarazo. Su madre era enfermera antes de obtener el título de Condesa. Se llevaba muy bien con ella, a pesar de que Skye aborrecía su antiguo trabajo. Cabe destacar que Castiel cuidó de él desde que nació.
Amigos: Muchos, pero también incontables enemigos.
Curiosidades: Tiene una cicatriz vertical en el pecho y otra horizontal bajo el abdomen. Las intenta tapar siempre que puede. Recientemente tiene una tercera marca en el muslo, a causa de un cateterismo que le realizó Castiel junto con otro médico, el cual supervisó la intervención.
Actualmente: Como no pudo descansar en paz, veló por Nadeshiko y trató de vivir su existencia lo mejor posible junto a la chica a la que quiere. Acogió a Zaphine y Castiel sin pensárselo dos veces.
En el pasado:  
Este niño de piel pálida como el mármol  nació en el siglo XVIII, en el corazón de Washington. Era un joven demasiado introvertido para su temprana edad, pero muy risueño y alegre. A pesar de no ser una persona demasiado expresiva, no solía caer mal a nadie, ya que poco decía o hacía.
Pasados cuatro años, su madre y su tío decidieron mudarse a París. La madre del joven obtuvo el título de Condesa; al estar emparentada con un poderoso conde, mientras Skye descubría el amor recorriendo las calles parisinas... 
Un día, la ciudad organizó un evento especial al que acudió toda la población, y de esta forma conoció a Hikari, la encantadora hija de María Antonieta. Cautivado por sus dulces y delicados rasgos, sus instinto lo arrastraban cada noche hasta el Palacio de Versallies, sólo para deleitarse ante la mirada y las caricias de aquella doncella de cabellos dorados. Sentir su piel contra la suya propia era el mas placentero de los pecados.

Una noche impregnada por la lluvia y la tormenta, Skye trepó por la hiedra rápidamente hasta su alcoba, con la esperanza de poder quedarse hasta el amanecer con ella, pero para su desgracia, la infanta no apareció por ninguna parte. Su extraña y misteriosa desaparición inició una búsqueda nacional, en la cual Skye acabó prisionero en las mugrientas mazmorras del palacio, donde fue acusado de estar relacionado con la desaparición Hikari, maltratado y torturado sin piedad. A pesar de esto, nunca abrió la boca.
 Pero pasado un tiempo, conoció a la enigmática Nadeshiko. Este pequeño ser; que con el tiempo pasó a trabar una tierna amistad, no soportó contemplar su decadencia cada noche, y tras mucho tiempo observándolo marchitar, sufrir y
desperar , acabó con su vida envenenándolo. El niño de largos cabellos pelirrojos interpretó su muerte como la

 libertad que siempre había perseguido, y desde aquel día se encargó de la elfa; ahora albina, como si fuera sangre de su sangre. Sus cabellos se tornaron grises como la tormenta, y los ojos de la pequeña perdieron su color, volviéndose blancos como un día de niebla. Al empezar a convivir en compañía de Nadeshiko, se fue dando cuenta de un estremecedor hecho, dando así lugar a reforzar una nueva frustración: Tener que arrastrar la maldición que coronaba a la joven. Aquella niña, estaba maldita.
Cada día que pasaba, trataba de interiorizar que debía estar junto a ella y no dejar sola a su pequeña salvadora, pero al irrumpir la noche, Nadeshiko se quedaba en el resquicio de la puerta mirándolo desde la distancia, ya que ambos conocían  la crudeza de la situación. Aquella efímera felicidad ya era parte de un pasado sepultado bajo los escombros.
Sin embargo, todo esto se vio alterado una vez el espíritu errante se reencontró con Hikari, haciéndola caer a un lago por error. Tras sumergirse en las aguas y llevarla a la superficie, Skye se cortó el lado derecho del vientre con una cuchilla, pero no quiso soltar a la joven. Poco a poco fue recordando que esa señorita de cabellos dorados era la dueña de su antiguo corazón.
No quería perderla por nada del mundo, puesto que sus facultades sensitivas parecían volver gracias a ella. De esta manera, un día decidieron viajar a París por expresó deseo de la chica, pero ocultó sus motivos por miedo a desagradar a Skye.
Nada más llegar, Hikari descubrió los truculentos actos de Nadeshiko en el pasado, ya que a Skye se le escapó un comentario poco afortunado... Ambas se distanciaron en una brutal pelea, por lo que la elfa salió corriendo atemorizada y Skye la persiguió sin descanso hasta chocarse por accidente con Zephrinia. Esta mujer era la madre de uno de los querubines que ayudó al joven tras su muerte.  Enzarzándose en otra pelea, Nadeshiko apareció presa del miedo. La mujer no dudó en disparar sin piedad, pero no acabó hiriendo a Nade, sino a Skye. Cuán grande fue la sorpresa de este al sentir que sangraba en abundancia y comenzaba a sentir... un dolor atroz en el pecho.
Esto fue el pistoletazo de salida que rompió el descanso eterno de Zaphine, socorriendo al joven hasta que llegaron al hospital.  Si bien Skye lo había invocado por error, Zaphine no pudo hacer otra cosa que devolverle el sentido del tacto en ese preciso momento. Pasado un tiempo, los cuatro decidieron instalarse en España, para desentenderse de problemas y contratiempos. Pero poco a poco, Nadeshiko fue mostrando un odio obsesivo hacia Hikari, y aunque resultaba obvio, Skye jamás se enteró de esto, fue Zaphine quien se encargó de esta situación, mientras él estaba trabajando como traficante de órganos para la mafia Inglesa.
Conforme rehízo su vida, empezó a recordar actos tan simples como dormir, comer, caminar sin levitar, respirar... todo aquello que un día quedó atrapado en el olvido.



Nombre: Seira.

Apellidos: Desconocido, pero se hace llamar Lyse.

Molde: Mori Moth Head / Minifee A-Line Body.

Raza: Humana / Sirena.

Sexo: Mujer.

Horóscopo: Sagitario.

Edad: 14 años.

Nacimiento: 18 de Diciembre.

Orientación sexual: Heterosexual.

Pareja: No tiene, no ha mostrado interés por encontrar pareja.

De: Residente en España. Nacida en el Océano Índico.

Es: Una confusa sirena que se alejó demasiado de su océano natal.

Color del pelo: Naranja claro.

Color de ojos: Aún por determinar.

Idiomas que habla: Francés y un poco de español.

Cosciente intelectual: Normal.

Forma de ser: Es una niña alegre, sonriente y muestra mucho interés por todo lo desconcido a sus ojos, se fija en los detalles que pasan generalmente desapercibidos y tiene una visión particular del mundo que la rodea. Prefiere estar en compañía antes que sola. Le cuesta concentrarse y no puede estar pendiente de una sola cosa más de cinco minutos, enseguida trata de  buscar algo con lo que entretenerse. A mostrado mucha madurez en ciertas ocasiones, en las cuales se ha requerido seriedad y coherencia, lo que da a entender que es más lista de lo que aparenta. Se entristece con facilidad cuando alguien decáe o muestra desánimo. En determinadas ocasiones, es un poco caprichosa e infantil. No sabe defenderse, enseguida se asusta cuando tiene miedo o se siente atacada. Prefiere actuar antes que pensar, lo que la lleva a situaciones peliagudas continuamente. 

Cosas que le gustan: Los cascabeles, vestidos con volantes, granizados de melón, magdalenas de chololate blanco, pasteles, bizcochos y todo lo que sea dulce, los osos panda, pasar tiempo fuera, ya sea de compras o simplemente para dar un paseo con alguien, tambien le gustan mucho los paisajes boscosos y las playas, las hogueras y leer sobre cualquier género literario, enseñar cosas nuevas a los demás, le encanta expresarse y ver que los deman consiguen entenderla. Le gustan las ballenas blancas y caballitos de mar, los arrecifes de corales y los rayos de sol atrabesando la superficie del mar.

Cosas que odia: Estarse quieta,  los cáctus, quedarse en casa por mucho tiempo, ver las noticias que sólo hablan de catrástrofes, pobreza y rivalidad política o social, las peleas en casa, principalmente de Skye y Castiel, el curry picante, las verduras, que no la tengan en cuenta a la hora de tomar decisiones, que la etiqueten de inmadura y despreocupada, los erizos de mar, las medusas, los barcos de cargamento y los puertos. 
Forma de vestir: Le gustan los vestidos, pero suele optar por camisetas y faldas, sandalias, y algunos adornos en el pelo y en las muñecas. Le gustan los estampados de conejitos o cualquier otro que sea dulce e infantil.

Forma de peinar: Pelo suelto, algunas ocasiones se hace dos coletas bajas.

Herman@s: No tiene.
Padres: Tuvo que separarse de sus padres cuando era muy pequeña, y desde entonces no sabe nada de ellos. Ahora Castiel se ocupa de ella y la cuida con ayuda de los demás integrantes de la casa.
Amigos: No tiene problemas para hacer amigos, y siempre puede contar con alguien para pasarlo bien, aunque Hikari es su mejor amiga.
Curiosidades: No ha contado todos los detalles de su vida pasada a las personas que viven actualmente con ella. No tiene ni idea de cómo recuperar su verdadera forma. Es de las personas más sensatas e inteligentes de la casa. Durante un año entero no se supo nada de ella, simplemente, desapareció.

Actualmente: Vive con Hikari, Skye, Nadeshiko y Castiel. Nunca ha visto a Zaphine ni ha sabido nada de él, pero ella siente una presencia extraña por las noches. 

En el pasado: 
Seira fué criada ajena a la vida terrestre que afloraba en tierra firme. Su joven madre temía que asomara la cabeza más allá de las playas cristalinas, ya que podía toparse con las extrañas criaturas que allí habitaban. El nacimiento de esta niña surgió del amor entre la sirena y un marinero perdido en alta mar, por lo que tras aquella noche, carente de estrellas y rebosante de amor, la sílfide decidió alejarse para siempre de las superficies acuosas.
Poco después del décimo cumpleaños de esta inquieta sirena de cabello anarajado, un extraño ser atacó brutalmente su hogar y toda la zona Sur del océano Índico, quedando debastado e inhabitado. En plena catástrofe, la madre de la pequeña Seira optó por huír con el fin de alejarla del peligro inmimente, pero conforme el paisaje avanzaba, se veía más ruinoso y espeluznante. Asustada, la joven sirena decidió continuar con el imprevisible viaje, pero el miedo y la incertidumbre se apoderaron de ella rápidamente, por lo que desfalleció agotada dejando a Seira entre las aguas, mientras ella  se dejaba caer tristemente hacia un oscuro avismo. 



Seira apareció tendida en la arena una mañana en las playas del Este de América del Norte, tras desviarse por la fuerza de las corrientes marinas. Castiel; que volvía de su turno de noche en el hospital donde trabajaba, la encontró enredada entre algas, basura y un notable color azulado en su piel. Para su mala suerte, Seira apenas consiguió articular palabra o llegar a mover sus finos brazos. Lo curioso, es que ahora su cola anaranjada se habia desvanecido, y dos extremidades parecidas a unos brazos brotaban desde sus caderas. El joven médico no se pensó ni dos veces la idea de cogerla y llevarla a su hogar lo más rápido que le permitieron sus piernas. No sabía si los padres de la joven se encontraban cerca, pero el estado de la niña lo preocupaba, y no quiso perder mucho tiempo para evitar su empeoramiento. En apenas unos minutos, la vistió con un pijama rosado que guardaba Hikari en su armario y la metió en la cama de esta, tras obserbar que no lucía ninguna herida grave. Durmió por largo rato, hasta que la chica de ojos verdes entró en su habitación, sorprendida de ver a una pequeña niña tendida en su cama. Ella fué la primera en verla despertar y tranquilizarla, ya que al abrir los ojos, Seira comenzó a gritar asustada al descubrir su ahora nueva y extraña condición física. Pero Hikari tenia algo especial en su mirada que la traquilizaba, y enseguida entró Castiel intentando explicarle la situación.  Comprendiendo que ahora debía adaptarse a las circustancias, se dejó ayudar por la chica de ojos esmeralda, y poco a poco aprendió a andar, comer con cubiertos y vestirse con ayuda. Aprovechando la ausencia de Castiel y Nadeshiko, Skye la interrogó acerca de su pasado, descubriendo  que Seira era en verdad una sirena, lo que hizo que se preocupara, ya que desconocía las necesidades de estos seres. Provó a mojarla tirandola a la bañera, hacerla cantar con una caracola en la boca, cepillar su cabello con un tenedor, comprarle un pez para que le hiciera compañía... la curiosidad del fantasma, hizo que los lazos entre Seira y Skye se unieran sin dificultades, al igual que con Hikari. Aun así, mientras jugaba con Nadeshiko, a veces se quedaba pensando en sus padres, su perdida cola escamosa y la efímera felicidad que le ofreció su familia. Al notar esto, Hikari empezó a estudiar cómo devolver a Seira su verdadera naturaleza, para hacerla feliz y que se sintiera completa. Pero esto significaba despedirse de ella, por lo que se lo comentó a Skye y Castiel. En ese momento, Seira les hizo entender que al renunciar a su esencia, había ganado un lugar seguro en el que vivir, amigos que la querian a pesar de ser diferente y una vida llena de nuevas cosas por descubrir. Se adaptó sin demasiados problemas , y pronto empezó a mostrar su entusiasmo, alegría y carácter juguetón. Al irrumpir el atardecer, Seria explicaba a Hikari muchas experiencias acerca de su vida pasada, y como era el día a día en aquellos páramos, donde la mano del hombre no había conseguido llegar.
Por las noches, subía hasta el peñasco más cercano de la zona y se quedaba hasta el amanecer observando el mar, sin que nadie la siguiera, era el único momento en todo el día que reservaba para conectar con sus raíces, y así, no olvidar nunca  quien era y quien fué.  
Cuando ya se vió preparada para empezar a estudiar y manejarse en un nuevo y desconocido ambiente escolar, Seira tuvo la gran suerte de encontrar a otra chica que ocultaba su verdadera apariencia. Onoka, una de sus amigas, le confesó que ella tambien procedía del mismo lugar que ella, obligada a huir por la catástrofe ocurrida hace varios años. Fué la oportunidad idónea para empezar a comprender y recordar mas detalles acerda de su ser, pero habia algo poco coherente que las diferenciaba. Seira pudo ver cómo Onoka volvía a recuperar su naturaleza marina, mientras que ella seguía siendo incapaz de lograrlo, lo que la apenaba profundamente. Su compañera y Hikari nadaban con ella cogida de la mano, lo que la hacía sentir mejor. En aquellos momentos, ella dudaba si realmente sería bueno recuperar sus escamas... o seguir caminando con sus ya más reconocidas extremidades inferiores.
Hikari comprendía profundamente los sentimientos de Seira, por lo que pidió un favor a Zaphine. Al escuchar la petición de la niña, el centauro sonrió y besó su frente tras desvanecerse por completo. Ilusionada por ver que su deseo se haría realidad, Hikari corrió escaleras arriba hasta su habitación para dormir plácidamente. La alegría irrumpió aquella mañana cuando Seira apareció dando saltos sobre la cama de su amiga con una sonrisa pletórica. Ilusionada, se levantó el camisón y mostró a Hikari como varias escamas anaranjadas se dibujaban cuidadosamente sobre su piel. Eran exactamente iguales a las que lució años atrás, por lo que ahora se sentía mucho más identificada y valorada. Aquel regalo inesperado que le ofreció su nueva familia le hizo comprender que nunca más volvería a perder el rumbo de su nueva vida.




Nombre: Nadeshiko.
Apellidos: Kum.

Molde: Pukifee Ante - FairyLand
Raza: Elfa Albina.
Edad: 136 años.

Orientación sexual: Asexual.
Pareja: No piensa en ello, pero como toquen a Skye es capaz de hacer cualquier cosa.
De: La Legión Élfica.
Es: Una elfa albina con doble personalidad.
Color del pelo: Se le volvió gris al pasar tanto tiempo con Skye.
Color de ojos: Se le volvieron blancos al pasar tanto tiempo con Skye.
Idiomas que habla: Élfico, un poco de francés, inglés, español e italiano.
Cosciente intelectual: Alto, sin embargo, no lo aparenta.
Forma de ser: Confiada, sincera, algo llorona, tímida y callada al principio, pero muy cariñosa cuando coge confianza. Es incombustible, cuando quiere jugar con alguien no para hasta que consigue lo que quiere. Se podría decir que es una niña dulce y muy cariñosa, aunque un poco pesada y mimada. Esto no es nada comparado a su carácter cuando se le mete una idea perversa en la cabeza. En estos extraños casos parece sacar al demonio que lleva dentro, haciendola realizar auténticas barbaridades. Acabó con Skye por desesperación, ya no sabía que hacer para no verlo sufrir (a percepción de ella). A Hikari la amarga gratuitamente porque le cae fatal, mientras que con Zaphine tiene mucho cuidado, ya que la domina al 100%.
Cosas que le gustan: Dormir encima de Skye, las flores blancas, la magia élfica y curativa, las catedrales, el mar, el bosque, le gustan mucho los libros de magia curativa, y cuando le da el venazo


los de magia oscura, le encantan todas las cosas que suelen gustar a los niños pequeños, las gominolas, jugar en los parques, los peluches... también dar paseos encima del lomo de Zaphinen (siempre lo acabo convenciendo). No puede estar mas de medio día encerrada en casa, le encanta salir a la calle y correr como cualquier niño pequeño.
Cosas que odia: El frío, la oscuridad, las almejas y los mejillones, la gente mala y cruel, la sangre, los perros grandes... Cuando se ve arrastrada por su  extraña y oscura personalidad, da igual lo que hagan los demás, odia hasta a su padre y no parará hasta conseguir sacar lo peor de cada persona.
Forma de vestir: Vestiditos infantiles, aunque tiende a ponerse prendas oscurillas, depende de su estado de ánimo.
Forma de peinar: Pelo suelo con el flequillo recto.
Herman@s: Tiene una hermana mayor que ella, su adorada Maedea. Ella no sabe lo de su doble personalidad.
Padres: Fue adoptada por un matrimonio de dos elfos, su madre la abandonó al ver que su mala suerte iba en aumento.
Amigos: Pocos.
Curiosidades: Tiene un lado macabro que sale de vez en cuando y no puede controlar. Durante un tiempo custodió el alma de Skye, hasta que Zaphine se la robó y se la devolvió al fantasma.
Durante el invierno duerme casi todo el día entero, podría decirse que inverna.
Actualmente: Vive feliz con Hikari, Skye y Zaphine.


En el pasado
El nacimiento de este pequeño ser de orejas puntiagudas y sonrosadas mejillas fue una desgracia más que una alegría, aún cuando sus padres parecían ignorar la pesada carga que sobre sus desprevenidos hombros acechaba. A los pocos días de vida, el padre de la pequeña se hizo cargo de ella mientras su mujer recuperaba fuerzas tras el parto. Apenas la mujer de cabellos pelirrojos se atrevió a coger a su niña, recibió una terrible noticia: Su marido, que había partido a un lejano reino para proteger su tierra, había desaparecido en combate, y al calcular tal cantidad de fallecidos, lo creyeron muerto y su nombre cayó tan rápido en el olvido como la autoestima de la joven elfa.
Pocos días después, la mujer advirtió que todo su ganado agonizaba a velocidades desorbitadas, y sus cosechas marchitaban hasta llegar al punto de vivir de la caridad de los demás elfos que habitaban en el lugar. Pero tenía a su hija, a su pequeña Nadeshiko. Y eso era lo único que le importaba, más incluso que su vida. Pero poco tardó en cambiar de parecer, apenas sus fuerzas empezaron a evaporarse. Al principio lentamente, después tan rápido que apenas podía mover sus frágiles piernas.
Desesperada, se dejó influenciar por las voces del pueblo; acusando a su hija de estar maldita, la abandonó con gran pesar un día de nieve, mientras la pequeña lloraba a causa del frío.
Dos nuevos elfos, Tristán y Ezequiel, la recogieron sin pensárselo dos veces, pues ellos no podían tener hijos.
Como antaño, al principio la alegría de Nadeshiko hacia retumbar los corazones de sus padres adoptivos, pero aquella aura de maldad los siguió acosando, hasta hacer perder un ojo a Tristán y cambiar el carácter de Ezequiel por completo, haciéndolo cambiar radicalmente de personalidad.
Un día, mientras la niña recogía fresas en el bosque, atravesó un portal sin darse cuenta el cual la condujo hasta el peligroso y desconocido mundo de los humanos. Allí conoció a Skye, que había sido acusado de secuestrar a la princesa de Francia y ahora moría en deseos de salir de aquella putrefacta mazmorra.
Nadeshiko quedó enamorada de él nada mas avistarlo entre las ramas de la arboleda. Todas las noches escapaba de su lecho para visitar a aquel extraño niño. Le llevaba comida, agua, e intentaba curar algunas de las heridas que aveces se resistían a ocultarse. Cuando él sentía miedo, ella le cogía el dedo y lo besaba con ternura, prometiendole una compañía eterna.
Pero no soportó verlo desfallecer cada noche, y pasado mucho tiempo, lo envenenó aprovechando que llevaba días sin beber agua.
Los llantos de Nadeshiko acallaron apenas vio cómo su particular amigo ahora se veía transparente y con un aspecto mucho más delicado y enfermizo. Los cabellos de ambos habían tornado grises como los días de lluvia, y los ojos de la pequeña ahora lo observaban tan pálidos como la niebla.  Pero con una sonrisa en los labios, la elfa y el espectro huyeron juntos, lejos de todo rastro de vida y pasado.
Skye nunca afirmó que la mala suerte fuera fruto de Nadeshiko, pues con su muerte pudo al fin encontrar la liberación. Todas las noches en vela, las aprovecharon robando allá donde iban y asaltaban, pero lo mas enternecedor de todo aquello, era sin duda que nunca más se separarían el uno del otro.




Nombre: Zaphine.
Apellidos: ???.
Molde: Aloa Centaur - Soom.
Raza: Es el espíritu de un centauro.
Edad: Murió hace cientos de años / Aparenta 11 años.
Orientación sexual: Demisexual.
Pareja: Yuzuki (PJ de una amiga).
De: Sub-Mundo Mágico.
Es: Un centauro que a pesar de enfrentarse a su destino, nunca logró estar junto a la persona a la que amaba. Pero al fallecer, adquirió un gran poder, siendo la mano derecha de los creadores de la vida.
Color del pelo: Marrón claro y puntas blancas.
Color de ojos: Ámbar sin pupila.
Cosciente intelectual: Mas alto que el de cualquier mortal.
Forma de ser: Despreocupado, decidido a la hora de emprender una tarea, muy reflexivo en caso de tomar una decisión, ya sea más o menos importante, aplicado, a veces orgulloso, muy pocas veces melancólico, se encabezona mucho cuando vé que una persona no afronta sus miedo por cobardía, o por temor a equivocarse. Ayuda a las personas cuando sus mentes se ven nubladas o perdidas. Le gusta mantener la mente ocupada para no pensar en su amada, y tiene muchas aficiones. Es el más maduro con diferencia del resto de mis personajes y se lleva muy bien con los dos mas mayores. Siempre está pensando en hacer nuevos planes y conseguir sus objetivos.
Cosas que le gustan: El bosque por la noche, correr sin limitaciones, el tiro con arco, mirar las estrellas, las prendas de cuero y el olor en sí del material, los barcos grandes; colecciona barcos embotellados, pasear con Hikari, cabrear a Skye simplemente por diversión y darle sermones, muuuuuchos sermones, los atardeceres, la fe de los humanos y sus creencias sobre el más allá, sus tatuajes, que Skye le lea libros de madrugada, hablar con Hikari sobre almas en pena, la salvación divina y sus experiencias cuando llegaron a la Tierra... 



Cosas que odia: Odia a todas las razas del inframundo, ya sean demonios, quimeras, súcubos, ángeles caídos... no le gusta nada el olor del tabaco, no le gusta nada la gente que cree controlarlo todo, se frustra cuando sus planes no salen según lo previsto, en el fondo sabe que Nadeshiko es un ser peligroso y no se fia de ella aún contemplando su infantil apariencia, no le gusta que Skye sea tan despistado, la lluvia lo deprime y se tira todo el dia en casa dando la tabarra al fantasma para entretenerse.

Forma de vestir: Rara, Zaphine no es de este mundo.
Forma de peinar: Pelo suelo, aunque a veces se hace una coleta.
Herman@s: No tiene, pero considera a Hikari y Skye como tales.
Padres: Su padre desapareció en la guerra y su madre se calló desde un campanario "gracias" a Skye.
Amigos: Pocos, no sale mucho de casa, pero los que tiene son de verdad.
Actualmente: Estando su novia y su madre muertas, Skye le ofreció que viviera con él. Disfruta de la segunda oportunidad que le ha dado y vigila a Nadeshiko por si hace alguna maldad. Enseña a Hikari todo sobre la vida humana. Le hecha un ojo a Skye aunque no puede evitar tocarle las narices y reírse un rato, él sabe que sin su presencia, el niño se iría debilitando rapidamente, así que le permite absorber su energía para mantenerlo con vida. El peligris no sabe que su existencia es una ilusión creada por la fuerza que le proporciona Zaphine.

 En el pasado:



Zaphine vivió su infancia y creció en la aldea centaurina donde nació, en un mundo alternativo tan distinto como parecido al de los mortales.
Cuando era muy pequeño, su padre tuvo que partir a un lugar lejano para prevenir el ataque de sucubos y quimeras, ya que amenazaban con destruir su hábitat.
Sin embargo, Zaphine nunca lo extrañó, ya que su padre desapareció y nunca volvió junto a su familia. Puede que no le diera la importancia que merecía por aquellos entonces, ya que no le afectó para llevar una vida normal; seguía escapándose de su aldea para salir de la pesada rutina, robaba comida de vez en cuando por gula, hacía trastadas con los otros centauros de su edad...
Así fue creciendo hasta alcanzar los 130 años de edad.  Un día que curioseaba por los lugares mas recónditos del bosque mágico, atravesó un misterioso portal. Esta entrada separando el  extraordinario mundo de los seres mitológicos con el de los usuales mortales, donde conoció a una joven japonesa llamada Yuzuki, de la cual se enamoró perdidamente. Tenía el cabello largo y negro, unos ojos oscuros como dos brillantes escarabajos y la tez pálida como la arena blanca.
Siguieron viéndose a escondidas igual que Hikari y Skye  lo hicieron en su día por las calles de París, cuando ellos aún eran humanos mortales, pero a diferencia del caso de Hikari, esta vez fue la madre del centauro la que le prohibió terminantemente volver a ver a aquella joven humana. Parecía tener tal asco y desprecio, que casi llegó a romper el arco color marfil con el que Zaphine cazaba por pura rabia.
Pero el centauro estaba tan enamorado de aquella jovencita, que atravesó mil y una vez la vaporosa  entrada -que se encontraba oculta tras un gran roble retorcido-  para poder verla y abrazarla sin prohibiciones ni amenazas.
Cuando parecía que todo se había estabilizado, su madre lo siguió una noche a escondidas entre los árboles, descubriendo a Yuzuki y la relación que tenía con su hijo, pues los vio en casa de la joven, cogidos de la mano mientras se juraban el uno a otro que algún día estarían juntos para siempre. 


Impulsada por la rabia, esperó una semana para que nadie sospechara de sus intenciones  y colocó en la mesilla de noche de la joven una nota haciéndose pasar por Zaphine, en la cual se leía que quería verla justo en el portal entre ambos mundos a media noche. Pero el pequeño centauro no tenía un pelo de tonto, y ya se olía a mil metros lo que su madre pretendía hacer a su amada japonesa de cabellos azabache. 




Cuando Yuzuki dormía entre sábanas y cojines, ajena al mundo mágico, el centauro cogió la nota que minutos antes había dejado su madre, y a las doce menos cinco llegó al bosque donde se hallaba el portal para ver con qué intenciones iba la  mujer. Al ladear el rostro,  un disparo de flecha resonó en mitad del silencio y atravesara el hombro derecho de Zaphine. Entonces, la vio. Era su madre, la que sin piedad, volvía a disparar por segunda vez,  creyendo que se trataba de la tan odiada humana.
 Zaphine cayó en el césped sin vida ante la atónita mirada de su madre, mientras en el mundo de los mortales, los ojos de Yuzuki se abrían de par en par presintiendo lo peor...
Pero la historia no hizo más que empezar, ya que Zaphine siguió velando por la seguridad de la joven, entristecido cada vez que ésta iba a visitar su tumba; sin poder evitar derramar algunas lágrimas...
Por otro lado, su madre fue juzgada  y enviada de vuelta a la tierra tras observar la ira de los dioses, pero al echarla, también desterraron sin darse cuenta a Skye; muerto recientemente, y ambos no pudieron hacer otra cosa que discutir nada más ser expulsados, culpándose el uno al otro de su desgracia.
Siguieron cada uno por su lado, sin saber que pasados unos años se volverían a encontrar, haciendo bajar a Zaphine a la fuerza y dándole así un extraño don.
Tras pasar siglos sin verse, ambos sintieron que una extraña conexión entre la vida y la muerte los mantenía unidos, y el fantasma de cabellos grisáceos acogió a su guardián para comenzar a renacer de nuevo. Obviamente, Zaphine se acordaba de la cara de Skye cuando fue desterrado por error, y más tarde, el centauro pudo acordarse de que este chico había estado cuidando de Yuzuki por mucho tiempo, había dado muerte a su madre por error y varios actos que hicieron reforzar sus lazos. Sin saber ciertamente cómo ni por qué, se habían reencontrado tras la muerte, pero lejos de contestar innumerables preguntas, Zaphine quiso posicionarse como el guardián de Skye. En un principio, este lo rechazó casi entre risas, pero el muchacho no tardó en dar muestras de su torpeza en algunas ocasiones, e irremediablemente se dio cuenta de que necesitaba de un "médium", ya que su cuerpo empezó a fallar con el paso del tiempo.




Nombre: Castiel.

Apellidos: Styles.

Molde: Jina Boy - Migidoll

Raza: Humano.

Edad: 32.

Orientación sexual: Heterosexual.

Pareja: Tuvo novia, pero no quiso casarse.

De: Washintong.

Es: Médico y ex-científico experimental.

Color del pelo: Rojo vino.

Color de ojos: Ámbar.

Idiomas que habla: Ingles y Español, es Bilingüe. Tambien domina el Francés.

Consciente intelectual: Normal.

Forma de ser: Es una persona reservada y tranquila, introvertida por naturaleza. Siempre esta sonriendo levemente, es sumiso y educado.
No suele enfadarse con facilidad, algo muy grave tiene que pasar para que enfurezca y muestre su lado más temperamental. Es bastante maniático y algo obsesivo cuando se le mete algo en mente. Apacible y cordial, es muy atento y siempre está dispuesto a ayudar a todo aquel que lo necesite. Tiene varias manías, como juguetear con su pelo hasta hacerse enredos imposibles, morderse las uñas (o mordérselas a la persona que mas cerca le pille; si hay confianza, claro) y entrelazar los dedos. Es muy torpe, pero eso no quiere decir que sea tonto, simplemente está pendiente de mil cosas a la vez. Aparenta ser una persona notablemente despistada e infantil, pero en situaciones serias demuestra ser el más responsable y calculador.

Cosas que le gustan: Los videojuegos, matar el tiempo en algún parque, en el bosque o en la playa, le gusta estudiar (puede estar horas estudiando sin inmutarse), la comida Española y Tailandesa. Reparar objetos rotos, defectuosos o mal fabricados. Se lleva muy bien con Nadeshiko porque sabe que está algo trastornada. Le gusta la ingenuidad de Hikari, ya que es la única que lo escucha y le pide que le enseñe más cosas acerca de los humanos, no le desagrada la manera que tiene junto con Skye de no hablarse. Le gustan los grupos de música sinfónica. Se tira todo el día comiendo bollería, gominolas, chocolate, donuts... todo lo que sea dulce al paladar, incluso en su propia consulta. También le gusta salir los fines de semana a las afueras de la ciudad para desconectar de tanto alboroto y gentío. Le gusta pasear en moto, siempre que no haya mucho tráfico. Cuando puede, pasa el rato estudiando medicina, aunque de vez en cuando vuelve a ojear los apuntes que cogió mientras experimentaba con personas... 

Cosas que odia: La organización de su hospital, es pésima y reina un gran descontrol. La lluvia, la gente que se estresa fácilmente, odia el frío y tener que aguantarlo, odia la forma que tiene Skye de revolver su papeleo, destrozarle el mobiliario de la consulta y jugar con las sillas de ruedas y las camillas. Le resulta algo extraño que Zaphine sea un centauro; tardó mucho en acostumbrarse a verlo por ahí correteando como si tal cosa, tampoco le gustan las aglomeraciones ni el desorden. Estarse quieto, llevar ropa ajustada, la gente que va a su propio interés y manipula a los demás... 

Forma de vestir: Muy casual, no se suele arreglar mucho, aunque de vez en cuando lo hace, según le dé el flash. Muestra cierta preferencia por el color gris claro y azul.

Forma de peinar: Pelo suelto. Se lo recoge en el trabajo porque no tiene mas remedio, y aun así, a veces se lo suelta.

Herman@s: Tiene una hermana. Nació el mismo día que él.

Padres: Su padre era médico, así que siguió marcando la pauta desde pequeño, dejando que le enseñará todo lo referente a la medicina. Su madre era ama de casa, bordaba y vendía mantelerías de lujo a buen precio.

Amigos: Hace amigos muy fácilmente, aunque trabaja mucho y no puede acompañarlos a menudo en sus quedadas nocturnas.

Curiosidades: Tiene miopía, pero se pone lentillas.
Ha pasado la mitad de su vida investigando un extraño caso que se dio al inicio de su residencia como médico, en un hospital de Washintong. Le ofrecieron colaborar en el Proyecto Géminis.
Es el único que sabe que Hikari tiene agorafobia, está estudiando psicología por ella.
Siempre ha tenido falta de tener una familia, pero prefirió llegar a lo más alto de su carrera. Tiene mucho instinto paternal, se le dan muy bien los niños. 

Actualmente: Estudia psicología con el fin de ayudar a Hikari y trabaja en un hospital cercano a su residencia. Al descubrir que tanto su sobrino como Hikari seguían vivos y subsistían como podían, rápidamente asumió el cargo de quedarse al cuidado de los cuatro integrantes de aquel inmenso hogar. También se está interesando por la cardiología, pero le da cierto reparo llegar a intervenir a algún paciente, sólo se limita a estudiar.

Historia:

(Gracias; Mayumi, por ayudarme a componer esta historia
 y prestarme a tus personajes  
)

Castiel nació en el siglo XVIII junto a su hermana Loreen, entre el bullicio y alboroto de Washington. Ambos fueron felizmente criados en una familia aristocrática de la época, por lo que nunca les faltó de nada. No es que fuera un niño muy vivaz y enérgico, pero la felicidad nunca lo abandonó, por lo que alcanzó y vivió la adolescencia sin obstáculos en su camino. Al cumplir los 19 años, el chico decidió seguir los mismos pasos que su padre, y empezó a estudiar medicina en la ciudad. Pero dos años antes de terminar la carrera, su hermana tuvo un hijo con un pianista de renombre. Sin embargo, el artista la abandonó tras saber la noticia de su embarazo, por lo que Castiel decidió sacrificar sus estudios y ayudar a su hermana con el niño. Vista la situación y por motivos económicos, decidieron mudarse a París con la esperanza de encontrar trabajo, y cinco años después, volvió a retomar su carrera. Lo cierto es, que en el fondo echaba de menos a su sobrino, pues le había tomado muchísimo cariño, pero debía terminar lo que una vez empezó.  Al final, aquel lejano sueño de aspirar a ser algo en la vida se hizo realidad, todo parecía haber cambiado favorablemente, tanto para él como para su familia. Sin embargo, esa efímera felicidad apenas duró... una noche de invierno, el niño desapareció misteriosamente sin dejar rastro alguno, mientras los cuervos batían sus alas sobrevolando el cielo nocturno. Tras cinco días de angustia y ansiedad, descubrieron que estaban secuestrando niños en toda la ciudad. En ese momento, el caos y desconcierto se apoderaron de su mente, por no mencionar que Loreen cayó en depresión. Tras mucho investigar y no obtener resultados, Castiel acabó aceptando uno de los trabajos mas inhumanos hasta la fecha, puesto que ya no sabía donde buscar. El "Proyecto Géminis", recién exportado a Francia, trataba de captar médicos para llevar a cabo su principal cometido: realizar terribles experimentos con seres humanos. Quizás los integrantes de esas instalaciones, fueran los causantes de dichas desapariciones.  El muchacho acabó por destruir su empatia, sensibilidad y moral a base de cirugías imposibles y pruebas inhumanas, a cada cual más macabra.  La realidad le pesaba tanto como la culpa de haber estado jugando en contra de las leyes de la naturaleza humana. Se alejó de su hermana, se vio hundido por la culpa, perdido y completamente solo por muchos años.  Una mañana impregnada por la lluvia, decidió salir de su apartamento, ya que las calles se encontraban prácticamente vacías, pero no estaba sólo completamente... al  llegar a la plaza del mercado, topó por casualidad con 
dos misteriosas niñas; Nia y Noa. Sin conocerlo de nada, se

acercaron a él y le afirmaron que ellas pondrían fin a su situación, alegando conocerlo a la perfección. Castiel nunca pudo imaginar que estaba tratando con "genios", seres tan juguetones como peligrosos a la vez. Sin embargo, en un acto de desesperación, acabó susurrando que sólo


quería dejar de ser el monstruo en el que se había transformado...
 En ese momento, un gran estruendo sacudió toda la plaza bruscamente, y la iglesia se derrumbó sobre el mercado, aplastando a varios ciudadanos, puestos y animales. Entre tanto polvo, perdió totalmente la nitidez de su visión hasta que la polvareda fue disipándose. Quedó atónito al contemplar el tremendo caos que habían originado aquellas misteriosas niñas, ya que no tenía ni idea de donde se encontraba. Cuán grande fue su sorpresa al toparse con una de sus pacientes: Hikari. Ella lo reconoció casi al instante, pues el hombre fue su médico hace dos siglos. La joven no pudo hacer otra cosa que echarle la bronca, mientras se preguntaba cómo diantres había aparecido en la época actual. Cuando confesó entre llantos que él solo quería encontrar a su sobrino; tras gimotear y quejarse, Hikari se quedó de piedra al oír el nombre del muchacho. Tras explicarle con detenimiento y mucha calma donde se encontraba ahora, lo llevó tan rápido como pudo hasta su hogar, atravesando la puerta dando un fuerte traspiés. Atónito, Skye pegó un salto del sofá y comenzó a chillar mientras miraba a Castiel. La reacción de éste fue exactamente la misma, sino que se lanzó sobre el fantasma comenzando a llorar desconsolado. Tanta sensibilidad parecía molestar a Skye, y el pelirrojo seguía sintiéndose igual de culpable... pero Hikari estuvo junto a él todo el tiempo necesario para que volviera a sentirse feliz.




Nombre: Arlene.
Apellidos: ??
Molde: Mermaid Cordelia – Asleep Eidolon.
Raza: Sirena.
Edad: Aparenta 15 o 16 años.
Orientación sexual: Heterosexual.
Pareja: No tiene.
De: Se desconoce su lugar de origen, pero Nadeshiko la encontró en las playas de Annapolis.
Es: La mayor atracción del circo de la familia Bransom.
Color del pelo: Blanco o verde claro.
Color de ojos: Violetas sin pupila.
Idiomas que habla: Muy poco de español.
Cosciente intelectual: Un poco más bajo que el de los mortales.
Forma de ser: Curiosa por naturaleza, decidida y sin reparos a la hora de acercarse a los humanos. Lanzada y directa, no piensa antes de actuar.  Es tremendamente dulce, cariñosa y bondadosa. Descuidada e infantil. Cuando coge confianza con alguien, es muy posesiva, llegando a atacar por proteger a quien haya tomado de su "propiedad". Le encanta el contacto físico, suele
 tocar y acariciar a cualquiera que ve. En contadas ocasiones, puede ponerse muy rebelde, caprichosa y temperamental , pero no es lo habitual. Inquieta tanto en agua como en tierra. 
Cosas que le gustan: Le encantan los colgantes con diamantes, zafiros y esmeraldas, las perlas pequeñas  y cualquier aparato electrónico que tenga muchos botones. Se adueñó un mes entero del móvil de Castiel y del microondas sin soltarlo. Le gusta la textura de la ropa, el tejido y las costuras. El pescado y la carne cruda. Le encanta jugar con el pelo de Nadeshiko hasta despeinarla por completo, y siente atracción por la voz de Skye, con solo estornudar, se pone contenta. De vez en cuando, morder las piernas de Seira le produce placer. Le encanta pegar aletazos por todas partes.
Cosas que odia: El fuego, las explosiones, los petardos, el humo, los espacios cerrados, las canciones de punk rock o heavy, los calamares crudos, los zapatos, todo aquel que ose hacerle daño o herir a los que quiere, los cuadros o esculturas expuestos, la lavadora; es el único objeto tecnológico que odia. El agua caliente. Cualquier bicho que tenga plumas.
Forma de vestir: Está desnuda, pero Hikari le cose ropa de vez en cuando para la parte superior del cuerpo, normalmente estilo vintage.
Forma de peinar: Pelo suelo.
Herman@s: No tiene, no recuerda nada de su vida pasada.
Padres: No tiene, no recuerda nada de su vida pasada.
Amigos: No tiene, no recuerda nada de su vida pasada.
Curiosidades: Su acento es completamente diferente al de cualquier humano, mostrando tonos muy siseantes. Tiene algunas cicatrices en el abdomen, brazo izquierdo y espalda de cuando Castiel la intentó sacar del tubo en el que se mantenía con vida, su cuerpo aún estaba tremendamente ligado al líquido que la mantuvo en perfecto estado evitando su descomposición. No se sabe absolutamente nada de su vida anterior, pero puede que conociera a Seira, antes de que el reino de esta quedara devastado.

Actualmente: Vive en el sótano de la casa de los Styles.

En el pasado

Al principio, esta sirena no tuvo ni si quiera un nombre con el que poder ser nombrada.
No había muchas de su especie que rondaran por la superficie, por lo que no sería confundida con otra semejante.
Sin embargo, nuestra sirena no fue reconocida ni nombrada como tal… su historia comienza dando una gran zancada desde el día de su nacimiento. No sabemos si quiera de donde ha salido, si ha tenido relación con alguien, con quien ha crecido y cómo llegó a acabar palpando tierra.

Las primeras señales que tenemos de ella, datan de principios de Junio del año 1989. Su primera aparición dio lugar en Washington, justo cuando unas gruesas  cortinas de terciopelo blanco se apartaban y el público enloquecía al momento. Unos chillaban cautivados, otros observaban fascinados, los adinerados de la época se atrevían a pujar por ella, y algún que otro científico ardía en deseos de poder diseccionar semejante espécimen.
Era la revolución del show, el mayor objeto extraviado a la vez que exclusivo del circo ambulante de la familia Bramson.
“Contemplen, al monstruo marino”.
Mitad mujer, mitad pez. Era una aberración, o una ninfa, según los ojos por los que fuera juzgada.

Vivió su vacía existencia enjaulada, en un resistente y gran tubo de vidrio templado reforzado. Pero la clave de su impecable aspecto, era el líquido que la hacía mantenerse recta y flotar en el interior de la estructura. Aquella sustancia transparente que burbujeaba de vez en cuando, la mantenía adormecida por siempre, evitando que se descompusiera por el paso del tiempo. De vez en cuando, el menor de los hijos de la familia Bramson se preguntaba si estaba muerta, pero su padre negaba tal idea de inmediato. No consentiría que sus ganancias se vieran afectadas por aquello.

Viajaron por todo el mundo, pasando por China, América, Auntralia, Italia, Escandinavia y España. Su inagotable riqueza aumentaba con cada espectáculo en el que presentaban al monstruo marino; hasta que un día, alguien se vio realmente interesado por aquel mítico animal de las profundidades. Sin embargo, prefirió no mediar palabra con el encargado del circo, sino utilizar métodos poco ortodoxos.
Una gran nube blanquecina se extendió por todos los rincones, y cuando se hubo disipado lentamente, el tubo entero junto con la sirena cautiva, habían desaparecido del lugar.

La sirena había sido raptada por Nadeshiko y Skye.

Mientras el chico sonreía con maldad, siendo consciente de la cantidad de dinero que ganaría con ella, Nadeshiko observaba con gran pena cómo había acabado la sirena que conoció años atrás, cuando la guió con inocencia hasta las playas de Annapolis y fue capturada en la carretera por los dueños del circo. ¿Cómo iba a imaginar que aparecerían justo en ese preciso momento y la secuestrarían para hacer de ella un objeto de entretenimiento?

A Nadeshiko, aquel ser no le parecía un monstruo.

Pero Skye tenía otras intenciones con ella, ya que no la veía más que como una mercancía más con un peso económico importante. La mafia lo recompensaría de forma descomunal si le llevaba un engendro tan exclusivo como aquel. Aquella idea aumentaba su codicia.

Sin embargo, el tiempo pasó olvidando todos los actos y consecuencias hasta situarnos en la edad contemporánea.  La pequeña elfa y el fantasma no volvieron a mencionar nada sobre el asunto, ya que una vez entregaron a la sirena, Skye recibió una fortuna de nada más y nada menos que doce millones de euros y perdió la pista del espécimen.
¿Qué había pasado con el extraño ser cubierto por escamas rosadas? 
¿Seguiría en el mismo lugar donde la dejaron?

No la recordaron hasta que la sede de la mafia se vio engullida por las llamas en un fatídico y voraz incendio. En aquel edificio, guardaron hace ya mucho tiempo el mayor objeto extraviado, a la vez que exclusivo, del antiguo y más que olvidado circo de la familia Bramson:

- El monstruo marino…

Y en efecto, lo único que quedó intacto por las llamas, fue el tubo de vidrio templado, cubierto por cenizas y desgastado por el paso del tiempo. La mafia pretendía conservarla hasta triplicar su valor y ser mil veces más grande que el dinero que habían dado a Skye hace unos cuantos años.

Siendo lo más cauteloso posible, el chico de cabellos grisáceos volvió al lugar donde se produjo el incendio días antes, y tras buscar detenidamente durante horas, dio con la estructura cilíndrica donde se alojaba el monstruo… o ninfa submarina. Pasó la mano sobre la superficie arrastrando toda la suciedad, y contempló el rostro de la muchacha.

Esta sonrió, por primera vez en mucho tiempo, y abrió los ojos mostrando una mirada alegre, pero carente de pupilas. Separó sus labios lentamente, y pronunció el nombre del chico con una leve y débil sonrisa. Su vida, acababa de comenzar.

Aquella misma noche, Castiel se encargó de trasladar el tubo con la sirena en su interior y comenzó a investigar sobre algún fármaco con el que romper la gran dependencia al líquido que mantenía a la sirena en perfecto estado, ya que apenas la intentaron sacar, su carne empezó a pudrirse haciéndola chillar por el miedo y el dolor.

Tres meses pasaron hasta que su piel se acostumbró al agua salada, mientras reformaban la casa creando una piscina en el sótano que conectaba por un pasadizo acuático hasta el mar. La sirena pronto comenzó a sonreír al descubrir nuevas cosas, aprender a hablar y contarle a Hikari y Seira todo lo que veía cada vez que nadaba mar adentro. En aquellos momentos, Skye sonreía viendo de nuevo a la sirena viva, después de años siendo presa de su propio sueño. El niño había comprendido que el amor no tenía un precio establecido, pero sin duda, era mucho mayor que el dinero que hubo recibido por ella años atrás.

Se acercaba, acariciaba la húmeda mejilla de la chica, y le decía:

- Ni doce millones de estrellas son capaces de sustituir la alegría que siento al verte con vida.

Arlene sonreía llena de felicidad y gratitud en aquellos momentos, mientras Hikari los acompañaba y acariciaba la cola de la ahora, sirena liberada. 


♣♠♣




~
En la actualidad, todos se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos, aprendiendo a ver la vida como ahora se presenta y con ella todas las costumbres del siglo XXI. La que más dificultades ha tenido a sido Hikari, ya que le costó mucho aprender a adaptarse, y ya ni hablemos de manejar un ordenador o telefono, bastante con que sabe encender la televisión. Se ha interesado mucho por la repostería y ahora la estancia está llena de pasteles (que principalmente debora Zaphine en menos de media hora).
Zaphine sale muy poco a la calle, a veces lo hace por la noche y en zonas donde no halla mucha concetración de gente, pero dá la casualidad de que el gran chalet donde viven los cuatro, hay una frondosa y onda zona de bosque, donde puede pasar horas y horas perdido entre los árboles haciendo lo que quiera. 
Por otra parte, Skye sigue siendo el que mantiene a los demás; con la ayuda de su guardián (si no se ha perdido en el bosque XDD), se casó con Hikari y desde entonces no ha vuelto a tener problemas, ya que  con la presencia de su esposa y la del centauro, la maldición que lleva consigo Nadeshiko a sido prácticamente anulada. 
Trabaja según por temporadas, de sicario o traficante de órganos (esto último le da algo de repelús).
Y por último, Nadeshiko pasa mucho tiempo al cuidado de sus amigas, parece que ahora se lleva mejor con Hikari, ya que tienen que vivir juntas, pero aún no se ha ganado la confianza del centauro. Ahora siempre sonríe y juega con todo el mundo, aunque de vez en cuando le dan venazos y hace alguna trastada. Sigue sin separarse de Skye, no quiere dormir sola y lo utiliza de colchón y almohada, los dos adoran pasar tiempo juntos haciéndose ñoñerías.

Con la llegada de Castiel,  Hikari y Skye permanecieron en shock varios días, pero no se pensaron ni dos veces la idea de acogerlo. El hombre estaba agobiado, no sabía como tratarlos, si por él fuera, estaría todo el día llorando de alegría y abrazándolos, pero Zaphine le aconsejó en privado que los dejara reposar la idea durante unos días. Hikari fué la primera que se mostró más afectiva con él, mientras que Skye divagaba entre la tristeza y la ira. 

Al instalarse con ellos, no tardó en darse cuenta de que la joven de cabellos dorados no era humana, sino una divinidad, la cual le advirtió que tuviera cuidado con Nadeshiko y sus berrinches. Poco a poco el hechizo que hacía parecer a Zaphine un niño normal y corriente se fue desvaneciendo, mostrando su auténtica naturaleza. Castiel acabó desmayándose apenas lo vio como lo que era, un centauro. A raíz de esto, le aclaró de donde venía y la relación que tenía con los demás integrantes de la casa, momento en el que se enteró de que su sobrino había vuelto a la vida gracias a los dones que fueron concedidos al centauro. También le advirtió que Skye había cambiado radicalmente, no solo en aspecto y nombre, sino también de carácter. Con mucha paciencia, trató de hacerle comprender que ya no era el médico inhumano de antaño, sino su tío, al que recordaba con afecto. Tuvo que esperar un año eterno para ganarse su confianza, y no era para menos, pues casi lo mata cuando le confesó donde había estado trabajando...